Ahora que parece que a todo el mundo le ha dado por cerrar sus blogs, yo sigo aquí erre que erre, porque me gusta estar conectada con todas las personas a las que quiero, y que sepan de mí y de mis sentimientos todos al mismo tiempo. Es como escribir una carta en una botella y echarla al mar, esperando que alguien la encuentre y nos conteste.
Hay épocas en la vida de uno, en que todo parece rutinario, y no hay nada que apetezca contar, pero si bien se mira, cada día nos deja alguna pequeña perla que hace que merezca la pena seguir adelante: la carita de Aurora cuando te besa, o los preciosos ojos de Sarita que están llenos de ternura, o esa llamada de una persona que está lejos, y que nos deja una profunda emoción, cuando hablamos. Y la música, un buen libro, mirar fotografías antiguas que nos hacen recordar momentos pasados...
No quiero perderme nada de lo que ocurre a mi alrededor,aunque preferiría que algunas cosas no sucedieran nunca, pero eso es parte del paquete, y no se puede rechazar. Yo quisiera llegar a ser muy viejecita, y mantener vivas mis esperanzas de que un mundo mejor es posible, de que todos podemos estar unidos de una u otra manera, y seguir recordando, pero sin dolor, a los que ya no estén. Y ver muchas más primaveras abrirse las flores y llenar el campo de colores, y ver a mis hijos hacerse mayores, y disfrutar de mis nietos y, cuando llegue mi hora de dejarlo todo detrás, hacerlo dulcemente y que todo el que me haya conocido se alegre de haberlo hecho porque les quede un buen recuerdo de mí que, como todo el mundo, soy un ser humano lleno de dudas y de certezas. Y de todas las cosas que tengo por ciertas, la mayor es que la vida merece la pena ser vivida cuando se tiene alrededor a tanta gente maravillosa a la que adoro, y sin la que no podría seguir adelante.
A todos los que entréis en mi blog, gracias por confirmar todo lo anterior...
1 dic 2008
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