27 ago 2009

25 ago 2009

¿Veis lo que digo? Esta es la vista desde la torre de la iglesia de Rotemburgo. ¿No parecen las casas de las maquetas de trenes? Pues os aseguro que son auténticas, y la mayoría son de 1200 o 1300. Cuidadasy perfectas, como todo lo que hemos visto por Europa en este viaje.
Desde la muralla que rodea toda la ciudad de Rotemburgo se admiran casitas que parecen de cuento de hadas. Mi amiga Elena y yo quedamos extasiadas de la perfección de un lugar en el que cuesta trabajo creer que viven personas como nosotros. Uno prefiere pensar que están habitadas por hadas y gnomos, pero os aseguro que son de verdad.

Las vistas desde la habitación de nuestra casita en Suiza eran estas. Maravilloso país, donde el silencio, el verdor y las flores le sobrecogen a uno a cada paso. Hemos pasado unos días fantásticos, recorriendo ciudades, conociendo gentes y escuchando idiomas distintos de los nuestros en cada lugar y, siempre comprobando que, al menos para mí, viajar es un placer que no se puede comparar con ningún otro. Este viaje ha sido un peregrinaje y una despedida. No creo que se vuelva a producir otro igual y, sobre todo, en la mejor compañía. Ya siento añoranza de todas las cosas maravillosas que hemos visto.

¡