
Temible, voraz, frío e insaciable. Mi pesadilla recurrente desde que, hace ya bastantes años, vimos por primera vez la película Tiburón en el cine. Ninguno habíamos imaginado que algo así existiese, pero ahí está, saliendo de la oscuridad como un gigantesco torpedo, con esos fríos ojos que le dejan a uno helado, inmenso y rápido, convirtiendo el mar en una enorme despensa sólo para él. La naturaleza a veces nos da una demostración de cúan grande es su fuerza, y los pobres seres humanos, que a veces nos creemos de verdad eso de ser los reyes de la Creación, tenemos que inclinar la cabeza y reconocer que somos sólo un pequeño granito de arena en medio del Planeta, expuestos a todos los peligros. !Cuántas criaturas, pequeñas y grandes, nos quedan aún por conocer! En nuestra pequeña y mísera existencia nunca llegaremos ni siquiera a sospecharlo.
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