3 ago 2008

Y siempre el mar, sirviendo de recuerdo, haciéndonos añorar días y placeres perdidos, convirtiendo las vacaciones de los niños en algo mágico, que se repite cada año, pero a lo que cuesta renunciar cuando hay que volver. Por eso envidio a las personas que viven en ciudades bañadas por el mar, porque basta pasear por su orilla para sentirse inmediatamente cerca de la naturaleza, por el rumor de las olas que nos adormece, que seda y calma. Mirar al mar desde un acantilado, ver la profundidad del azul en el horizonte es uno de los placeres que mejor expresa la necesidad del ser humano de fundirse con la naturaleza y de dejar atrás todas esas tristezas que a veces nos asaltan y que parece que pierden intensidad, cuando te sientas delante del mar, y lo contemplas. Quizá sea porque su inmensidad nos aturde, o tal vez porque sabemos que, cuando nosotros hayamos desaparecido, otras personas volverán a sentir la misma fascinación y se plantearán qué pequeños somos, y de qué poco sirven todas nuestras tribulaciones en una existencia tan limitada. Amo el mar. !Qué más puedo decir!...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Siempre me ha sorprendido ese amor incondicional que sentimos por el mar, siendo, como somos, personas de interior. Tú me has transimitido ese amor por él desde que era pequeño, y permanece fuertemente arraigado en mí. Cuando vivía en Barcelona lo sentía siempre cerca, a mi lado, y desde que me fui, sigo sintiendo su falta, como una parte arrancada de mí. Comparto todo lo que dices en tu artículo, el mar nos da calma, nos cansa y nos relaja, nos impresiona, y quizás, por su inmensidad, nos devuelve a nuestra ridícula y verdadera dimensión de seres humanos. Al mar se le ama o no, y si se le ama, como a todo amado, se le necesita... Gracias, mamá, por enriquecer tantísimo nuestra vida, pones tantísima poesía en la mía...

Anónimo dijo...

Siempre me he preguntado cómo es posible que siendo Acuario mi signo zodiacal sea de "Aire"...

Qué puedo decir yo, que amo el mar. Que lo echo mucho de menos pese a tenerlo tan cerca, pero que en cuanto esté bien iré a escucharle, a hablarle, y a soñar mirándole.

El agua en sí misma me da vida, simplemente poder bañarme en la bañera es un lujo asiático, siempre he encesitado el agua, ahora especialmente.

El próximo verano pienso zambullirme en el mar, bucear, escuchar ese silencio en sus adentros, solamente con pensarlo sonrío.

Adoro el mar, y es que "Nací en el Mediterráneo" ;)

Echad un ojo a los baño a esto, esperad y veréis zambullidas envidiables...Además os dedico la canción, porque tal y como ella dice "I'm yours"

http://es.youtube.com/watch?v=EkHTsc9PU2A