
Cada año, en El Escorial, montan un Belén que atrae a muchísima gente por lo curioso que resulta. Es como si uno estuviese paseando por un pueblecito con sus tiendas, su castillo de Herodes, sus animales y su Portal. A mis nietas les encanta ir. Este año las he fotografiado junto a un tigre, en una pose que deja lugar a dudas sobre quién es más fiera de los tres.
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