3 abr 2008

PAPA

Mi padre, tierno y sensible, idealista, luchador, honrado hasta el límite,enamorado de mi madre hasta el final, amigo de sus amigos... Madrileño de pro, castizo, un poco chuleta, con un carácter explosivo y, a sus espaldas una vida llena de dificultades y de dolor, que le llevaron a una muerte prematura. Dejó tras de sí un montón de sentimientos contradictorios en los que le conocimos, pero a mí, la más pequeña de los hermanos, me marcó como sólo ocurre con los seres que son especiales. No hay nadie a quien él dejase indiferente. Yo aún recuerdo su olor, el dispar color de sus pupilas (una verde y otra dorada), y su voz cantando a dúo con mi madre aquellos cuplés que tánto les gustaban, y las zarzuelas que fueron como la música de fondo de mi infancia. Todo eso era mi padre, y mucho más. Fué un ejemplo para todos nosotros, y a mí me gusta pensar que en cada uno de sus hijos, hay un poquito de él, y que no morirá nunca en nuestro recuerdo, que yo he procurado pasar a los míos propios. Que esto sirva de homenaje a alguien que luchó contra la dictadura, que lo dejó todo a cambio de dolor y sacrificio, y que sólo recibió desprecio e incomprensión. ¿quien necesita de la Memoria histórica? En nuestra retina están grabadas imágenes que sólo la muerte podrán borrar. Donde quiera que estés, papá, gracias por ser tú, y por haberme hecho a tu imagen, aunque sea un poco.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Es curioso, hay figuras que inspiran, tal vez por su personalidad, tal vez por su luz, tal vez por su temprano adios.
Siempre he oido hablar de mi abuelo como una especie de ser superior, y con el tiempo, me he ido dando cuenta de que no es así, de que no es necesario ser un semidios para dejar tan marcado a los demás.
Supongo que, al final, mi abuelo era una persona, ni más ni menos, pero precisamente eso es lo que ha marcado tanto a mi madre y sus hermanos. Mi conlcusión personal es que fue un ser demasiado humano, con todo lo bueno y malo que eso significa, porque ser auténtico, vivir por tus amores, defender tus ideales y morir por todo ello es algo al alcance de muy pocas personas en la historia de este triste mundo. Me hubiera encantado conocerle por muchas razones, entre ellas, porque seguro que encontraría muchos porqués de mi propio ser.
Yo también te doy las gracias, abuelo, no se si sabes la tremenda (y en su mayor parte buena) influencia que has dejado en los tuyos, y cuanto amor y actos nobles ha inspirado tu recuerdo, no cabe mejor legado. Espero que una parte de todo el amor que te profesan los tuyos llegue allí, donde quiera que estés.

Sari dijo...

Supongo que las personas se hacen inmortales cuando las demás las recuerdan y en ese sentido, el abuelo lo es.
Atesoramos recuerdos que nunca vivimos e inventamos nuestras raíces a partir de historias que nos han llegado de los tíos, de mamá... y que, sin duda, perdurarán en generaciones venideras.
La memoria histórica es la de cada persona y cada familia y por mucho que se escribe o se reivindique nunca podrá sentirse tan propia como la nuestra.
Las suyas eran grandes historias, dignas de novelas: de guerra, integridad, superviviencia y humor, alegría y amor.


Sé tantas cosas del abuelo que sólo hay un dato del que no estoy segura, ¿qué día nació?