
Ya se desliza suavemente sobre sus patines, equilibrándose con los brazos, girando en redondo...La veo crecer físicamente y también en seguridad; se vuelve cada vez más dulce y afectiva. Dentro de poco será una mujercita y habrá quedado atrás ese bebé maravilloso que tánto nos hizo reir con sus caídas, sus palabras y sus poses para la cámara de su tía.
Y, aunque es duro ver que se aleja cada día un poco más, me siento profundamente orgullosa de ella, de sus capacidades físicas, de ese cuerpecito que está lleno de fuerza y de agilidad, y también de sus posibilidades intelectuales.
Está claro que, para Sara, hoy la vida se mueve sobre ruedas...
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